Hay momentos en los que uno se plantea volver a ser niñ@ o, mejor dicho, sacar el niñ@ que todos llevamos dentro. Viajar a la inocencia. Sumerjirse en la sinceridad. Zambullirse en alegría. Derrochar ternura. Sentirse observado. Abrazarse a un hierro rosiente. Quererse. Ser querido. Retroceder.
Las falacias de los sentidos: cabe dudar del testimonio de los sentidos; pero reconocer la poca fiabilidad de los sentidos no nos permite dudar de la existencia de las cosas que percibimos. Dudamos de lo que captamos de las cosas, pero no de la existencia misma de las cosas.
¿Y si en realidad lo que captamos como existencia real de las cosas no fuese más que un sueño, y la realidad aquello que nos representamos cuando dormimos?
El recorrido de la duda, Descartes
Esta entrada fue publicada el 2007: Noviembre 16 a 1:30 am y está archivada en Empujones, En la carretera.
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